viernes, 18 de diciembre de 2015

Algunos días hay que creer en el amor

Hoy desperté enamorada.
 Enamorada como cuando eres niña y ves un rayo de luz con brillantes colores.
Ese amor que hace que tu corazón lata con un ritmo equilibrado y tu pecho sienta un alivio que no se puede explicar… pero es hermoso.
Quieres correr y no sabes porque. Solo vuelas y recuerdas sus ojos que al mirar brillan conteniendo su alma. Y su inusual arqueo, como si fueran un par de sonrisas. 
Tampoco puedes dejar de mirar su pelo claro, que tiene su propio ritmo.
Se ve calmo. Con una postura sencilla, casi como un niño irradiando ternura… guau!… esa ternura que mata y te hace desearlo en forma especial y romántica.

Cuando lo miro sin tocarlo, siento que me está mirando solo a mí. 
Siento que me está esperando, siento que me está leyendo…y deseo que este reaccionando como lo hago yo

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