domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentin no es para todos

Está aquel que busca una princesa por pareja. Espera enamorar a la más bella de su reino, o de alguna comarca del mundo.
Con tal pesar el pobre desgraciado busca y busca, pero al llegar siente el rechazo de todo doncella bella del reino visitado.
¿Pero qué busca y espera encontrar en su caminar de caballero?
Tiene que ser: guapa, encantadora, con frases tiernas, un caminar armónico y que todo aquel que vea a esta doncella junto a él, enloquezca de envidia por la mujer que lleva a su lado. Por esta razón solo puede ser la más bella de todo reino.
Claro está que aquel mozalbete no es de lo más príncipe. Es más bien tosco y solo le sobresalen sus múltiples fantasías en su cabeza que lo hacen ver y desear lo que no puede. Pero sigue y sigue; siempre en espera de tener lo que no puede y por eso no logra su objetivo.
Ese dicho de: "cada oveja con su pareja", es cierto. Porque aunque la belleza nos deslumbre y nos atrae, no quiere decir que nos pertenezca. O que aquel ser deslumbrante sea lo mejor para nosotros. Especialmente para un plebeyo soñador.
Pero él sin perder tiempo inicia su día buscando a la estrella de cada reino. Esa princesa que es para reyes, y que no esta permitida para los "no" sangre azul y poco agraciados.
Y como todos imaginan es posible que en su búsqueda, muchas aldeanas lo hayan observado a lo lejos mientras el realiza su andar frenético. Y el pobre desgraciado ciego y obstinado, sigue a las bellas de todo reino; sin saber siquiera que muchas de esas que él llama las desprotegidas de la belleza estén esperando su amor.
Un sabio consejo para este mozalbete: "no mires sobre tu nariz, mira sobre tus zapatos y espejo. Así veras quien puede ser tu amor basado en tu reflejo"

atentamente,

La princesa del reino de las tierras bajas

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